Cuando un hijo se va...

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Cuando un hijo se va...

Mensaje  maga76 el Sáb 09 Jul 2011, 17:41

Chicas he encontrado esta historia de un bebe bautizado como Kai por su padre al nacer, vivio solo unos minutos pero compartio casi 8 meses con su madre durante el embarazo...

http://paideiaenfamilia.blogspot.com/2010/11/cuando-un-hijo-se-va.html

13/11/10
Cuando un hijo se va...

Esta es una historia triste, muy triste, que ha durado algo más de siete meses y con un final que en apariencia también es profundamente triste, aunque nosotros sentimos que a pesar de todo, finalmente ha triunfado el Amor. Soy consciente de que es imposible poder transmitir con palabras el dolor infinito que sentimos, la tristeza que nos desgarra y que solo el paso inexorable del tiempo conseguirá ir suavizando, aunque se que jamás nos abandonará del todo. Hay heridas que nunca se cierran y vacíos que nada ni nadie pueden llenar.

Siempre deseamos otro bebé y la Vida nos lo dio sin demora, me quedé nueva y felizmente embarazada de nuestro quinto cachorrito. Los primeros meses transcurrieron igual que en mis anteriores embarazos, muchas nauseas, excesivo cansancio y poco más.
Retrasé un tiempo la primera revisión, me planteé seriamente no ir hasta el final del embarazo para saber si el bebé estaba bien colocado, que es en realidad lo más importante para que te atiendan un parto en casa y más si eres multípara, pero aún no entiendo que me movió a ello y tampoco se si me arrepiento o no, la cuestión es que fui, y sin aparente razón estaba excesivamente nerviosa al entrar en aquella consulta y salí llorando como una magdalena.

“Casualmente” fui a esa primera revisión en la semana doce de mi gestación, que es cuando se mide la translucencia nucal del bebé. Yo no sabía ni lo que era eso, pero jamás olvidaré la cara de la ginecóloga que nos comunicó que la medida estaba un poco aumentada, al límite, no tenía porqué ser preocupante pero….me recomendaba hacerme la amniocentesis para saber si el bebé tenía alguna anomalía cromosómica o alguna malformación y así poder decidir si deseaba seguir o no adelante con el embarazo. Aquella mañana fue la primera de otras muchas en las que diferentes médicos me iban a proponer, insinuar o invitar una y otra vez a terminar con aquella vida que se estaba gestando en mi útero. Creo que aquella mañana, con ese sexto sentido que Dios nos dio a las mujeres y sobre todo a las mamás, intuí todo lo que iba a venir después, sentí que una espada me transpasaba el alma. Justo en esos días me estaban abandonando las nauseas que no el cansancio, pero ya no logré disfrutar de mi embarazo salvo en momentos muy puntuales y haciendo un gran esfuerzo por mi parte. Como yo mostré mi preocupación por aquella maldita cifra, por aquellos 2.5 mm, decidieron desviarme a otro hospital ultramoderno con ecógrafos de última tecnología, para hacerme la ecografía morfológica de las veinte semanas y que me quedase tranquila.
Y llegó el día y allí estábamos los seis emocionados pues íbamos a ver muy bien al bebé, aunque yo no lograba relajarme. En cuanto me tumbé y empezó el médico a hacerme la ecografía, su semblante se transformó, me miró, me empezó a hacer preguntas, a mover la cabeza, me pidió que fuésemos a dar una vuelta y que volviésemos pues no había podido ver la cámara gástrica del bebé, que en ocasiones sucedía….Le preguntamos que era lo que ocurría y nos dijo que nos fuésemos y que luego nos comentaba.

Ese día comenzó la "pesadilla" pues volvimos a la hora y seguía sin visualizarse el estómago. Nos pidieron que los niños se quedasen fuera con una enfermera y nos explicaron a mi marido y a mi, que algo no estaba bien, que habían detectado algunos “hallazgos” en la ecografía muy preocupantes, nos volvieron a aconsejar la amniocentesis para decidir si queríamos seguir adelante con la vida de nuestro hijo o no. Mostramos nuestra clara postura de dejar a la Naturaleza decidir la duración de esa vida y por tanto nos citaron para repetir la ecografía en unos días.

Mi embarazo se convirtió de repente en un embarazo de alto riesgo, aunque nunca conseguí entender para quien era el riesgo (tampoco me lo supieron explicar).La vida de nuestro hijo no parecía importarles demasiado y mi vida no tenía por qué correr peligro alguno. Se empeñaban en citarme cada pocos días, entonces les cuestionaba: ¿para qué quieren verme con tanta frecuencia? En cierta ocasión les pregunté si podían hacer algo por el bebé y me respondieron que no, pero que era preciso seguir un control ya que era un embarazo de alto riesgo, ¡¡vamos la pescadilla que se muerde la cola!!!. Bajo mi responsabilidad yo alargaba las revisiones, pues cada una de ellas era un tormento del cual luego me costaba recuperarme. Ya no deseaba ni que pasaran los niños, por el ambiente que se respiraba en aquellas citas, se quedaban con mi marido fuera y mientras yo permanecía tumbada durante mucho tiempo, rodeada de médicos que ni me miraban y que entre ellos comentaban los nuevos hallazgos (siempre había nuevos hallazgos, terminé odiando esa palabra), cifras y términos.... muchos de los cuales no entendía, para finalmente preguntarme si seguía “empeñada” en seguir con el embarazo.

En ningún momento tuve ningún apoyo, ninguna palabra de ánimo, a todas las mamás les daban fotos de las ecografías, a todas menos a mi y detalles como ese duelen tanto…Tan solo en una o dos ocasiones me preguntaron si quería verlo y movieron el monitor para mostrarme a mi bebé…No respetaron mi deseo de no saber el sexo del bebé y me dijeron que era “otro niño” pues debieron considerar que dada la problemática, ese deseo era tan sólo un capricho de una madre cabezota. Para ellos no era importante el hecho de que esa madre amara a su hijo como a sus hermanos, con toda su alma, con todo su ser…En la penúltima ecografía recuerdo que la ginecóloga mostró cierta ternura por mi bebé y por mi, noté un cambio en su actitud, se la veía conmovida y recuerdo que al salir le comenté a mi marido: ¡¡Nuestro bebé está transformando también el corazón de estos médicos!!

Siempre era igual, entraba en la consulta, cada vez había un médico diferente (al final llegué a conocer a todo el equipo del hospital) que me saludaba con cordialidad, me pedía la anterior ecografía y entonces empezaba a leer (tardaba un buen rato), me miraba, movía la cabeza sin poder dar crédito a lo que tenía ante si, ponía cara de pésame, me pedía que me tumbase en la camilla que me iba a mirar, comenzaba la ecografía y a los pocos minutos cogía el móvil llamaba a sus colegas y enseguida estaba de nuevo rodeada de profesionales. En una ocasión el médico me preguntó si sabía los problemas que tenía el bebé, al responderle que si, que perfectamente, me hizo que le repitiese lo que había entendido hasta el momento y se quedó sorprendido al ver que era consciente de todo. Era uno de los que debía dudar seriamente de mi capacidad intelectual, me imagino que se daría cuenta de que no era totalmente estúpida, ya no se que pensaría...

No podían comprender que lo llevasemos con semejante serenidad y entereza, en cierta ocasión un médico me comentó que ya tenía cuatro hijos y que tenía que pensar en ellos no sólo en mi....Nunca les pedí consejo...En medio de todo y cuando ya no podía más decidimos irnos de vacaciones y en aquellos días fuimos felices, lejos del hospital, centrados en nosotros, en mi bebé que pataleaba en mi barriga, rezando y confiando en que podía producirse un milagro y mi chiquitín podía sanar aunque yo continuase sin ver futuro.

En todos mis embarazos, antes incluso de hacerme la prueba ya siento el instinto de nido y comienzo a organizar la casa y mi vida de una manera compulsiva. En esta ocasión nunca sentí esa necesidad, no lograba verme con mi bebé en brazos, nunca le vi en nuestra familia, en nuestra casa…pero pensaba que eso podía cambiar en cualquier momento, que tal vez todo lo que me decían los médicos me había influido, que podría ser debido a mi cansancio sobrenatural que no me permitía más que sobrevivir.

Tenía que seguir confiando a pesar de todo "En la confianza está vuestra fuerza" me repetía una y otra vez. Recuerdo que siempre le decía a mi marido: "No podemos perder la fe y la confianza a la primera..." aunque yo misma me sorprendía a mi misma por la fuerza con que llevábamos todo...

Han sido meses de mucho dolor, de muchas lágrimas, de mucho aprendizaje, meses de fraternidad entre los miembros de la familia que nos hemos unido como si fuésemos una piña, meses también llenos de sonrisas (a veces nos moríamos de la risa comentando las diferentes anécdotas que nos ocurrían en el hospital)

Meses impregnados de esperanza, en contra de toda lógica, en contra de la razón, de la ciencia... Recuerdo una ocasión en la que había una enfermera muy simpática que al preguntarme si tenía más niños y decirle que cuatro chicos, me dijo: ¿y el que esperas que es? Al responderle que otro niño, me dijo: "No pasa nada hija, mientras venga bien es lo único importante". A mi me hizo gracia sobre todo ver la cara del médico, el pobre no sabía como hacer para callar a aquella enfermera parlanchina....que seguía insistiendo en que lo único importante es que viniese bien....

Meses en los que pedí incansablemente oraciones a amigos, familiares y sobre todo en redes de internet por la vida de mi bebé y me sorprendí recibiendo cientos de mensajes de personas de todo el mundo que se conmovieron profundamente con nuestra historia. Muchas me escribían a diario, solo para mandarme dos palabras de consuelo, recordarme que no se olvidaban ningún día de rezar por nosotros, conocí muchas mujeres y hombres que habían vivido historias parecidas que en ocasiones terminaron bien y en otras de una manera diferente a lo esperado. Hermanos y hermanas que nos han acompañado con sus palabras que se convertían en bálsamos en días tan difíciles. Era milagroso recibir cada día la palabra que necesitabamos, una frase, una oración, una historia...yo estaba convencida de que eran ángeles... hay ciertas cosas que no pueden ser casuales. Al compartir el dolor, el sufrimiento, te vuelves mucho más sensible a los problemas de los demás y dejas de centrarte en ti para terminar sintiendo compasión hasta de las estrellas. Me sorprendí muchísimo al comprobar que muchas personas de las que tenían cada día una palabra de ánimo, de apoyo estaban viviendo situaciones más angustiosas que la mía y pensaba: Dios mío ¿cómo pueden?

Ha sido todo un aprendizaje vital, por el que hemos tenido que pagar un altísimo precio, durante estos meses nos hemos conocido a nosotros mismos como nunca, los sentimientos eran sorprendentes, pasando por muchas etapas. Hubo momentos sobre todo al principio, en que incluso sentí cierto rechazo por el bebé, ganas de que todo terminase cuanto antes, ganas de tirar la toalla, pero en seguida esos sentimientos negativos fueron siendo sustituidos por puro amor (que es lo que quedó al final) y por ganas de luchar con las únicas armas que poseia. Consciente de que el bebé sólo nos tenía a nosotros y dentro de mis limitadísimas posibilidades pues frecuentemente me sentía abatida, intenté en todo momento enviarle fuerzas, transmitirle mi amor, le hablaba de la cantidad de personas que estaban pendientes de su vida, que le amaban, además de nosotros.

Desde el principio intuí que la ciencia nada podía hacer por mi hijo, que estaba en manos de Dios y que solo Él podía sanarle. Han sido meses de esperar, de confiar, de crecimiento en todos los sentidos…Han estado bañados en lágrimas pero no eran de desesperación, en muchas ocasiones me sentía inmensamente feliz, con una paz que nunca antes había sentido. Me sentía centrada en lo que de verdad importa, ha sido toda una cura de humildad el darte cuenta de que ante lo realmente importante de la vida nada puedes hacer. Habíamos apostado por la vida y sólo nos quedaba entregarnos confiadamente, sabiendo que lo que sucediese aunque no fuese exactamente lo que nosotros esperábamos y deseábamos, era lo mejor para toda la familia.

Pero llegaron momentos aún más difíciles, tiempos de tomar decisiones. Un día me propusieron hacerme la amniocentesis para descartar que el bebé tuviese alguna anomalía cromosómica. Si el bebé era “normal” podían intentar una complicada operación intrauterina que se efectúaba en una clínica de nuestro país. Entonces pregunté a los médicos cual era la razón por la cual esa operación sólo se practicaba a bebés cromosómicamente normales y la razón tan pragmática me heló el corazón. Me respondieron sencillamente que se trataba de una operación muy costosa. (Vamos que sólo un bebé "normal" tenía derecho a ese derroche de medios) Los mismos médicos que no tenían reparos en proponerme una y otra vez el aborto, ahora me ofrecían una operación para darle una oportunidad al niño si era “normal”…Nos dieron un fin de semana para pensarlo pero nuestras dudas se disiparon en pocas horas. Yo sabía que con tanta gente que teníamos orando por nosotros, unido a nuestra intuición (cuando una mujer está embarazada la conexión con el bebé es total) no podíamos equivocarnos. Además era increible como pensamos en todo momento lo mismo mi marido y yo, bastaba una mirada y las palabras sobraban.

Me repugnaba el planteamiento, era demasiado complicado, antinatural y optamos por “no hacer” y una vez tomada la decisión nos sentimos bien, con mucha paz, presentíamos que era lo mejor...El bebé seguiría en mi barriguita, protegido hasta que le llegase el momento de abandonarla, luego ya se vería.

En aquellos días descubrieron más y más problemas, el líquido amniótico estaba aumentadísimo y empezaron a preocuparse también por mi vida, podía sufrir insuficiencia cardio-respiratoria, podía tener fuertes hemorragias después del parto…podía, podía….Incluso llegaron a decirme que lo mejor sería dejarme ingresada para poder observarme….Menos mal que no soy nada asustadiza y estaba absolutamente segura de que no me iba a suceder nada terrible...

En otra cita que sentí la necesidad de que entrasen los nenes y mi esposo, nos explicaron que lo mejor era derivarnos de nuevo a otro hospital en el que existía la posibilidad de intervenir quirúrgicamente al bebé cuando naciese, pero que sería preciso provocar el parto ya, probablemente hacer una cesárea, ver el estado del bebé, estabilizarlo, fortalecerle los pulmones con corticoides…Nosotros aceptamos hablar con el equipo de neonatólogos, los cirujanos etc…pero dejamos claro nuestro deseo de permanecer con el bebé en todo momento. Tras mirarnos como si fuésemos marcianos nos explicaron que eso en España era impensable, que tan solo en EEUU hay un hospital donde la mamá puede permanecer todo el tiempo junto a su hijo, excepto el tiempo de la intervención, pero que eso del contacto piel a piel en nuestro caso era algo ¡¡secundario!!, que no podíamos ni tan siquiera soñarlo, que habíamos querido llegar hasta aquí y que nadie sabía lo que nos podíamos encontrar. ¡¡Secundario el contacto piel a piel con un recién nacido que tenía mil problemas y que con toda seguridad no iba a poder recuperar el tiempo perdido, no podía entender nada!!! ¡¡¡No entiendo nada!!!¡¡¡Pero que mundo tenemos!!! Y lo peor es que terminan por hacerte dudar, hacen tambalear tus convicciones más profundas...

Cuando nos despedimos nos dieron las manos y tanto mi marido como yo tuvimos la sensación de que se quedaban bien tranquilos pensando que se habían quitado un buen problema de encima, la responsabilidad ya sería para los del próximo hospital…pero se equivocaban ...

El día cinco de noviembre me fui de paseo con mis niños pues durante estos meses, no hemos tenido ninguna rutina intelectual, ninguna…ni tan siquiera la lectura en voz alta. Seamos realistas ¿quién puede pensar en el latín o en las multiplicaciones ante algo así? Cuando estábamos en el campo sentí por primera vez en tantos meses de una manera, como diría Descartes, clara y distinta que había llegado el momento de abandonarme confiadamente, que el milagro (al menos como yo había estado deseándolo) no se iba a producir y que no iba a ser yo quien alterase el curso de la Naturaleza, no quería que me provocasen el parto…Esperaríamos a hablar con los médicos pero a no ser que nos diesen muchísimas esperanzas o por lo menos alguna !!! no íbamos a permitir que se llevasen el bebé nada más nacer y que a las horas o a los días nos dijesen que no habían podido hacer nada para salvarle la vida….Recordad que yo no veía futuro. El diagnóstico no podía ser más desalentador..

Al volver del paseo comencé a tener contracciones, pero en este embarazo he tenido tantas contracciones y tantos sustos que pensé que era otro más, de hecho hacía ya semanas que me aseguraron que me pondría de parto en cualquier momento. Ni siquiera llamé a mi marido que estaba trabajando bien lejos, me limité a descansar que es lo que hacía siempre que me ocurría algo así, pero al entrar Carlos por la puerta de casa, empecé a sentir contracciones mucho mas seguidas e intensas y al ratito me ocurrió algo que en ningún embarazo me había sucedido, rompí la bolsa amniótica y para colmo el liquido estaba manchado. Llamé a las matronas que siempre me han atendido los partos y me aconsejaron que me fuese al hospital a la mayor brevedad. Desde el principio del embarazo sabía que no me iban a atender el parto en casa, yo lo deseaba con todo mi corazón, sabía que mi hijo podía nacer perfectamente entre nosotros, que nada malo nos iba a suceder pero no me dieron la opción y aunque mi marido me habría apoyado incluso a intentarlo solos, pensé que al fin y al cabo teníamos cuatro niños y que para eso están los hospitales: para cuando hay problemas, por lo que tuve tiempo de asumir que mi bebé no iba a nacer en su hogar, aunque tampoco perdí en ningún momento la esperanza. Mi madre siempre dice que soy muy terca, pero no es cierto, soy tenaz eh!!! Hasta el último momento le animé para que naciese aunque fuese en el coche, pero no me hizo caso, ¡¡¡estos niños!!! Ahora entiendo que no quiso complicarnos más las cosas.

Apañamos a los niños rápidamente y se los llevamos a unos amigos maravillosos que viven cerca. Yo iba como oveja que va al matadero, pensaba que aunque era mi quinto parto ¡¡¡no sabía que iba a pasar!!! Me había informado bastante de los protocolos hospitalarios, pero no dejaba de ser una primeriza cuando pasamos por urgencias diciendo que había roto la bolsa y la chica de la recepción con una sonrisa de oreja a oreja nos dijo: ¡¡Qué bien, ya llegó el momento!!

Nos hicieron pasar rápidamente y cuando vieron los informes en el ordenador se les cayó el mundo a los pies, ¡¡¡¡menudo marrón les llegaba a media noche!!!. Yo por dentro me reía y pensaba: ¡¡pobrecillos que preocupados están, si no va a pasar nada...!! Bueno yo sabía lo que iba a pasar, pero eso no iba a afectar a su rutina. Me hicieron un tacto vaginal y vieron que estaba de cinco centímetros de dilatación y según sus palabras: ¡¡Ya no había manera de parar esto…!!! ¡¡¡Pretendían detener la fuerza de la naturaleza para que me fuese a otro hospital!!! No me lo podía creer, aunque claro yo sabía que eso no había quien lo parase. Me hicieron poner un camisón, dejaron pasar por fin a mi marido y nos llevaron a un paritorio, donde me monitorizaron y me cogieron una vía. Por los informes estaban al tanto de que había tenido cuatro hijos de manera natural, en partos domiciliarios, que deseaba otro parto lo más natural posible etc…pero aún así me dijeron que había ciertas cosas que no eran negociables, me tenían que coger la vía por si…

La sala se llenó de profesionales, a mi izquierda hablaban constantemente de cesárea de emergencia, por lo que me tenían que ir preparando, poniendo antibiótico por si tenía una infección, por si…Y a nuestra derecha estaban los neonatólogos que querían saber claramente que hacer con el bebé cuando naciese. Sin duda alguna, entre contracciones, rodeada de extraños, tumbada en una camilla y atenta a los de la derecha que insistían con el antibiótico y la cesárea les expusimos mi marido y yo con toda la serenidad que la situación desesperada permitía, que lo único que deseábamos era que cuando naciese el pequeño no le cortasen el cordón hasta que dejase de latir, me lo pusieran encima del pecho y desde ahí observasen lo que quisiesen observar, que si el bebé con todos los problemas que tenía y con sus 800 gramos de peso, estaba preparado para vivir sin duda lo haría….

Yo creo que fue terminar de decir esto, cuando sentí deseos de empujar y entonces la mujer salvaje que todas llevamos dentro salió, en aquella sala llena de personas inquietas que se movían de aquí para allá, llena de luz, de ruido. Me arranqué ante el estupor de los congregados las cintas de los monitores, me puse en la camilla de rodillas y con una especie de lamento pregunté: ¿Es preciso que haya tanta gente aquí? Y escuché un contundente y rotundo: Si, es necesario.

Está bien….yo lo intenté...en ese instante nació nuestro amor, ¡¡¡él solito!!! como habían nacido sus hermanos, como nacen todos los niños cuando les llega su momento pues como dice Consuelo Ruiz:

“Es bueno y práctico confiar, reconocer que hay un poder, una fuerza superior a la humana: la inconmensurable de la Naturaleza, que sustenta el equilibrio de los astros, que ordena minuciosamente el sucederse de las estaciones, el crecimiento de plantas y animales y, por supuesto, el nacimiento de los seres humanos” .

Y entones escuché otra voz histérica que decía: ¡¡¡Cogedle!!! Pero como una loba reaccioné: ¡Que no le toque nadie! Y se hizo el silencio….Y le cogí entre mis manos, ¡¡¡¡era tan pequeño!!!!, pero vivía, se lo mostré a mi marido y le dije:¡¡¡Bautízale!!! Ya llevábamos un botecito con agua y lo bautizó poniéndole el nombre de Kai. Entonces me tumbé, me ayudaron a quitarme el camisón y me lo puse encima del pecho, le tapamos con una toalla, igual que hemos hecho con todos nuestros hijos y en ese momento mi marido les pidió que por favor nos dejasen solos y fueron saliendo todos en absoluto silencio hasta que nos quedamos los tres. Kai agarró con su diminuta manita un dedo de mi marido mientras yo le acaricia, le besaba y sentía ese amor infinito que hasta te duele. A los pocos minutos su corazoncito dejó de latir….pero durante horas estuvimos así, los tres juntos.

A partir de ese momento todo el personal del hospital nos mostró un profundo respeto y nos trataron con cariño entrando solo para comprobar que yo estuviese bien, para tratar de aspectos burocráticos (que es lo peor en estos casos y de lo cual no voy a hablar pues es demasiado desagradable y nada tiene que ver con los misterios de la vida y la muerte)
Ya teníamos decidido cremar su cuerpecito, algo que también extrañó muchísimo pues parece que lo más frecuente en casos así es que los padres no quieren ni ver al bebé, mucho menos tocarlo y permanecer con él una vez que ya no vive, pero nosotros tuvimos tiempo de ir trabajándonos todos estos aspectos (Nos ayudó bastante esta página).

Cada vez que ha nacido un hijo nuestro hemos enterrado su placenta y luego encima plantado un árbol, con Kai decidimos enterrar las cenizas y poner un arbolito también.
Al día siguiente fuimos a despedirle, mi marido y yo con unos amigos íntimos, luego compramos un pequeño y precioso madroño, que es una planta autóctona de la zona donde vivimos, de hoja perenne, que da flores y frutos. Por la tarde mi marido lo plantó enfrente justo de nuestro dormitorio, es lo primero que vemos cada mañana al despertar. Es el árbol más pequeño y bonito de nuestro jardín.

Sabemos que hemos perdido un hijo y hemos ganado un ángel. Tenemos bastante paz pues creemos haber hecho lo único que podíamos hacer pero es muy grande el dolor, es inexplicable, piensas que no vas a poder soportarlo, sólo te produce cierto consuelo llorar y llorar, hablar de él, escribir sobre él, pensar en él, recordar su olor, su carita, su cuerpo, pero tienes que seguir viviendo…

Han sido casi ocho meses de gestación, una vida muy corta, una vida que no es considerada vida por el Estado español pues no nos han permitido registrarlo en el libro de familia por haber vivido menos de 24 horas, pero Kai ha vivido rodeado de amor, ha aportado algo valioso a este mundo, nos ha transformado a muchos, ha sido una vida muy plena…¡¡¡cuando se ha visto que un no nacido haya despertado tantas emociones, tanto amor, tantas lágrimas!!! Le decía a mi marido que aunque es lo más doloroso que me ha sucedido nunca, si me diesen a elegir prefiero haberlo tenido estos meses conmigo, con nosotros…que haberlo perdido a los tres meses de gestación…Teníamos que vivir esto, era necesario…todavía no lo podemos entender, es un gran misterio pero estoy segura que algún día se nos desvelará la verdad.

El Amor ha vencido a la ciencia deshumanizada que tenemos, tantas veces arrogante, que se considera omnipotente, la ciencia que se cree con poder sobre la vida y que puede decidir cuando merece la pena ser vivida y cuando no, que decide hasta cuando los seres humanos tienen que nacer o morir…Hemos vencido y eso me llena de poder, de fuerza y de orgullo, no han podido con nosotros…aunque lo han intentado incansablemente, ni tan siquiera han podido saber si nuestro bebé tenía o no algún síndrome ¡¡qué importa eso!!. Nada es mérito nuestro, no somos ni yo una supermujer, ni mi marido un superhombre, no somos ni siquiera valientes, pienso que son solo pequeños consuelos por haber respetado lo más sagrado que hay: "La vida humana".

Yo les digo a mis hijos, me digo a mi misma sin dejar de llorar…que hay vidas muy largas, llenas de años y años pero vacías y que una vida puede ser tan breve como la de nuestro bebé, pero totalmente plena y así lo siento, aunque esté desgarrada por el dolor. Su misión en la tierra terminó.

Es difícil vivir un puerperio sin bebé, con los pechos llenos de leche (menos mal que tengo un hijito que aún sigue lactando), con un cuerpo que sangra y no sólo físicamente, es difícil seguir viviendo, descubrir que en el mundo de repente solo hay bebés recién nacidos y embarazadas felices…pero el dolor forma parte de la vida. El padrino espiritual de Kai, que también perdió un hijo, me mandó esta poesía de San Agustín que consuela algo mi corazón:

No llores si me amas,
¡Si conocieras el don de Dios y lo que es el Cielo!
Si pudieras oír el cántico de los ángeles y verme en medio de ellos!
Si pudieras ver desarrollarse ante tus ojos;
los horizontes, los campos y los nuevos senderos que atravieso!
Si por un instante pudieras contemplar como yo,
la belleza ante la cual las bellezas palidecen!
Créeme.
Cuando la muerte venga a romper las ligaduras
como ha roto las que a mí me encadenaban,
cuando llegue un día que Dios ha fijado y conoce,
y tu alma venga a este cielo en que te ha precedido la mía,
ese día volverás a verme,
sentirás que te sigo amando,
que te amé, y encontrarás mi corazón
con todas sus ternuras purificadas.
Volverás a verme en transfiguración, en éxtasis, feliz!
ya no esperando la muerte, sino avanzando contigo,
que te llevaré de la mano por senderos nuevos de Luz...y de Vida...
Enjuga tu llanto y no llores si me amas!


Kai ha marcado un antes y un después en nuestras vidas que nunca volverán a ser las mismas, tenemos que seguir adelante..no se cuanto durará este desgarro interior, el tiempo va cerrando las heridas, dicen que no pasará un solo día de nuestras vidas sin pensar en él y tampoco lo deseamos. Nuestra familia es más grande, ya tenemos cinco hijitos, sólo que el pequeñín, travieso... se nos ha adelantado y está esperándonos en el paraiso....¡¡¡Estos niños!!!!...
avatar
maga76
Nivel 5
Nivel 5

Cantidad de envíos : 2481
Fecha de nacimiento : 10/10/1976
Ciudad : BCN -St. Cugat
Edad : 40
Femenino Puntos : 5287
Fecha de inscripción : 08/06/2010

Volver arriba Ir abajo

Re: Cuando un hijo se va...

Mensaje  lupita17179 el Dom 10 Jul 2011, 19:06

Siento muchisimo lo que estan pasando, admiro la valentia, la union, el amor , la paz y la serenidad que tiene toda la familia, este pequeño derramo tanto amor y logro cambios en los doctoresy en todas las personas que estuvieron cerca de el y de ti, son pequeños que vienen con una mision, por un corto tiempo pewo que viven el tiempo que tiene llenos de amor y de luz para todos transforman corazones sentimientos, las lagrimas y un corazon que revivio otra historia con de ustedes me dejan csin paalbras son niños hermosos que solo se nos adelantaron, y estan con nuestro padre Dios y siempre con nosotros en nuestro corazon, solo el tiempo mitiga el dolor, un abrazo muy fuerte, Dios los bendiga.

lupita17179
Nivel 1
Nivel 1

Cantidad de envíos : 301
Fecha de nacimiento : 04/08/1976
Edad : 40
Puntos : 3380
Fecha de inscripción : 04/03/2009

Volver arriba Ir abajo

Re: Cuando un hijo se va...

Mensaje  crisyvictoria el Dom 10 Jul 2011, 21:58

Ufff, y yo con lo sensible que ando voy y me atrevo a leer el relato completo Triste Triste . Vaya lección de humildad, de amor y de carácter nos demuestra esta historia, ojalá más personas fueran como este matrimonio.

Ese niño que vivió tan poco tiempo ha recibido más amor en sus pocos minutos de vida que muchos niños de este planeta durante toda su existencia.

Que siempre sea recordado y amado por los suyos, descanse en paz. Triste Muy triste

crisyvictoria
Nivel Muy Experto
Nivel Muy Experto

Cantidad de envíos : 6315
Fecha de nacimiento : 14/06/1974
Ciudad : cerca del mediterráneo
Edad : 43
Femenino Puntos : 9544
Fecha de inscripción : 28/08/2009

Volver arriba Ir abajo

Re: Cuando un hijo se va...

Mensaje  Invitado el Lun 11 Jul 2011, 04:08

Las lágrimas brotan como lluvia en una noche de tormenta...
Me quedo con la idea de que el pequeño Kai sólo se adelantó... pero los está esperando en el mejor de los lugares. Un angelito...
avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Cuando un hijo se va...

Mensaje  JaIza el Lun 11 Jul 2011, 05:38

no me siento con fuerzas para continuar leyendolo Triste que cobarde soy... (hoy tuve un dia dificil Triste )
avatar
JaIza
Nivel 5
Nivel 5

Cantidad de envíos : 4179
Fecha de nacimiento : 06/01/1979
Ciudad : Quilmes, Bs As (Argentina)
Edad : 38
Femenino Puntos : 7009
Fecha de inscripción : 15/02/2010

Volver arriba Ir abajo

Re: Cuando un hijo se va...

Mensaje  yerayeidairaentandem el Lun 11 Jul 2011, 06:48

Triste Triste Triste Triste Triste Triste Triste , vaya historia tan triste para enpezar el dia, ufff, que dificil tuvo que ser y tiene que ser para esta familia, un abrazo Abrazo grupo Abrazo grupo
avatar
yerayeidairaentandem
Nivel 5
Nivel 5

Cantidad de envíos : 2803
Fecha de nacimiento : 26/09/1980
Ciudad : Minaya (Albacete)
Edad : 36
Femenino Puntos : 5866
Fecha de inscripción : 24/10/2008

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.